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El Distinto
Por Carlitos Contreras
Archivos Junio 2009
La hora del cafecito
14.06.09
Como es sabido, Juan Reynoso sueña de noche con que es el director técnico de la selección peruana. Eso, al parecer, lo hace feliz: sabe que hasta una dupla conformada por Mosquera y Popovic lo haría mejor que 'Chemo'. Hasta el mismo Reynoso lo haría mejor que 'Chemo'. No sabe si asumirá hoy, mañana o cuando la FPF esté al mando de un nuevo Burga. Yo, por mi parte, opino que Reynoso sería un gran técnico.
¿Por qué? Bueno, para ser francos, me dejo llevar por los sanguchitos y los cafés que suele invitar en sus conferencias de prensa en el Monumental. Lo que sí quería pedirte, querido 'Cabezón', es un cambio en la carta: me gusta el café con leche, poca azúcar, y las butifarritas con harta cebollita blanca. Si además le agregas empanadas de carne con aceituna, mi hermano, allí sí que te postulo para dirigir a la selección chilena y sacar de una vez a ese perdedor de Bielsa.
Si pasas las conferencias a la una de la tarde, me encantaría que el menú oscile entre el lomo saltado, el arroz con pollo y la pachamanca. No me digas que no hay dónde hacer pachamanca porque el Monumental es tan grande como el hambre que me domina a partir del mediodía. Para las conferencias de noche -si están en tus planes- te aconsejo nada muy pesado que hay que ir a dormir a las pocas horas. Tal vez una mesa con bastante pan, mantequilla y algo de queso. Sé que en la 'U' no están para grandes gastos.
Con ese menú seguro que te meterás en los corazones de toda esa prensa con la que no te llevas muy bien. De mi parte, por cada kilo que aumente sumaré también mi intención porque algún día vistas el buzo que hoy lleva el 'Chemo'. Le pediré a toda la afición que se olvide de tus noches negras, como cuando eras capitán de Perú y nos pisotearon la dignidad en Chile, y que desde ahora solo recuerde el buen aroma del café pasado, las empanadas de carne y el lonchecito. Provecho y gracias.
¿Por qué? Bueno, para ser francos, me dejo llevar por los sanguchitos y los cafés que suele invitar en sus conferencias de prensa en el Monumental. Lo que sí quería pedirte, querido 'Cabezón', es un cambio en la carta: me gusta el café con leche, poca azúcar, y las butifarritas con harta cebollita blanca. Si además le agregas empanadas de carne con aceituna, mi hermano, allí sí que te postulo para dirigir a la selección chilena y sacar de una vez a ese perdedor de Bielsa.
Si pasas las conferencias a la una de la tarde, me encantaría que el menú oscile entre el lomo saltado, el arroz con pollo y la pachamanca. No me digas que no hay dónde hacer pachamanca porque el Monumental es tan grande como el hambre que me domina a partir del mediodía. Para las conferencias de noche -si están en tus planes- te aconsejo nada muy pesado que hay que ir a dormir a las pocas horas. Tal vez una mesa con bastante pan, mantequilla y algo de queso. Sé que en la 'U' no están para grandes gastos.
Con ese menú seguro que te meterás en los corazones de toda esa prensa con la que no te llevas muy bien. De mi parte, por cada kilo que aumente sumaré también mi intención porque algún día vistas el buzo que hoy lleva el 'Chemo'. Le pediré a toda la afición que se olvide de tus noches negras, como cuando eras capitán de Perú y nos pisotearon la dignidad en Chile, y que desde ahora solo recuerde el buen aroma del café pasado, las empanadas de carne y el lonchecito. Provecho y gracias.
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El infiltrado
08.06.09
Como es sabido, ayer salí rumbo al Monumental con mi bandera peruana, a la que le había pintado una inscripción enorme: "SUDÁFRICA ES POSIBLE". Me refería, obvio, a que es posible que me alcance el bille para comprar mi pasaje y ver el mundial en vivo y en directo. El que puede puede y el que no que renuncie a la selección.
Lo malo es que no pude mostrar la bandera porque un tombo me la quitó en la entrada y seguro pronto aparecerá colgada de cabeza en Matute. Pido a la Ministra del Interior que tome cartas en el asunto, y que me devuelvan la bandera, así sea una copia, como se estila en su despacho.
Lo cierto es que llegué al estadio recontra armado. No sean malpensados que la 'Diosa Depor Recargada' solo sale los viernes. Estaba armado de ganas de ver a mi querido Perú salir del fondo. A veces me pongo positivo, recorto la tabla de posiciones y la pego al revés en la pared de mi cuarto: allí sí que estamos arriba, carijo. Arriba, Perú, y los monos a la jungla, pensé recordando las palabras tan sentidas de Ñol.
Compré reventa, solo por costumbre, y el revendedor casi me paga a mí de lo desesperado que estaba. Hay que ser honestos: la bicolor está más pisoteada que la dignidad de Burga, y el estadio tenía que estar lleno, pero de pena.
El hincha peruano es más fiel que un perro chusco y yo quería gritar los goles del 'Loco' Vargas, que en la previa había prometido harto huevo. Por eso no me gustó nadita que el acomodador me ubicara al lado de la barra de los monos.
Mi destino -creí entonces- era inmolarme por el país y, como soldado de la patria, me hice el loco, me rasqué la panza, y me infiltré en medio de toda la monada. Si quería ser un héroe esa era mi oportunidad. El plan era gritar los goles de Perú y que me escuchen hasta Quito. Pero llegó el primero del rival y, para qué mentirles, recién recordé que estábamos en Yompián y no en la frontera.
Lo malo es que no pude mostrar la bandera porque un tombo me la quitó en la entrada y seguro pronto aparecerá colgada de cabeza en Matute. Pido a la Ministra del Interior que tome cartas en el asunto, y que me devuelvan la bandera, así sea una copia, como se estila en su despacho.
Lo cierto es que llegué al estadio recontra armado. No sean malpensados que la 'Diosa Depor Recargada' solo sale los viernes. Estaba armado de ganas de ver a mi querido Perú salir del fondo. A veces me pongo positivo, recorto la tabla de posiciones y la pego al revés en la pared de mi cuarto: allí sí que estamos arriba, carijo. Arriba, Perú, y los monos a la jungla, pensé recordando las palabras tan sentidas de Ñol.
Compré reventa, solo por costumbre, y el revendedor casi me paga a mí de lo desesperado que estaba. Hay que ser honestos: la bicolor está más pisoteada que la dignidad de Burga, y el estadio tenía que estar lleno, pero de pena.
El hincha peruano es más fiel que un perro chusco y yo quería gritar los goles del 'Loco' Vargas, que en la previa había prometido harto huevo. Por eso no me gustó nadita que el acomodador me ubicara al lado de la barra de los monos.
Mi destino -creí entonces- era inmolarme por el país y, como soldado de la patria, me hice el loco, me rasqué la panza, y me infiltré en medio de toda la monada. Si quería ser un héroe esa era mi oportunidad. El plan era gritar los goles de Perú y que me escuchen hasta Quito. Pero llegó el primero del rival y, para qué mentirles, recién recordé que estábamos en Yompián y no en la frontera.
Sincero homenaje a Pizarro
01.06.09
Como es sabido, el personaje del momento es Pizarro, una figura excluyente en el panorama futbolístico internacional. Me refiero, obviamente, al ex arquero de Alianza Lima y del poderosísimo León de Huánuco, Francisco Pizarro. Aplausos y seguimos.
Tremendo jugador, Pizarro. Por esas cosas de la vida, lleva el mismo apellido que un jugador peruano del Brenen o Bremen o Breven, ya ni sé porque no sigo el fútbol húngaro. Lo que sí sé es que bajo los tres parantes, Francisco Pizarro aportó años valiosos de su vida al deporte peruano y a la felicidad del hincha contrario: para qué está un portero sino es para comerse algunos tantos rivales. Si no le dan los laureles es solo porque Woodman suele ser así de inelegante con los ídolos.
Pizarro es recordado, sobre todo, por sus pantalones largos, adminículo muy usado por quienes carecen de pantorrillas llamativas y también, hay que decirlo, por algunas bailarinas de ballet medio machonas. Hoy Pizarro comparte sus conocimientos en Matute, donde hace las veces de preparador de arqueros. Se dice, incluso, que tanto extraña la portería que suele pararse en la entrada de Occidente, silbato en mano, pegándola de portero y/o guachimán en sus ratos libres, que por lo demás son muchos. Ojalá el tiempo se encargue de darle a Pizarro el sitial que merece.
P.D. Voto por Oblitas, familiar cercano al que también le debo un bille, como nuevo mandamás de la FPF. Estamos a mano, Ciego. Mis amigos de la Agremiación lo tienen tan cocinado para el puesto que el único miedo es que se queme. Se cree que Burga estaría pensando lanzarse a la presidencia de la Federación de Pesas. Por lo pesadazo que es el pobre.
Tremendo jugador, Pizarro. Por esas cosas de la vida, lleva el mismo apellido que un jugador peruano del Brenen o Bremen o Breven, ya ni sé porque no sigo el fútbol húngaro. Lo que sí sé es que bajo los tres parantes, Francisco Pizarro aportó años valiosos de su vida al deporte peruano y a la felicidad del hincha contrario: para qué está un portero sino es para comerse algunos tantos rivales. Si no le dan los laureles es solo porque Woodman suele ser así de inelegante con los ídolos.
Pizarro es recordado, sobre todo, por sus pantalones largos, adminículo muy usado por quienes carecen de pantorrillas llamativas y también, hay que decirlo, por algunas bailarinas de ballet medio machonas. Hoy Pizarro comparte sus conocimientos en Matute, donde hace las veces de preparador de arqueros. Se dice, incluso, que tanto extraña la portería que suele pararse en la entrada de Occidente, silbato en mano, pegándola de portero y/o guachimán en sus ratos libres, que por lo demás son muchos. Ojalá el tiempo se encargue de darle a Pizarro el sitial que merece.
P.D. Voto por Oblitas, familiar cercano al que también le debo un bille, como nuevo mandamás de la FPF. Estamos a mano, Ciego. Mis amigos de la Agremiación lo tienen tan cocinado para el puesto que el único miedo es que se queme. Se cree que Burga estaría pensando lanzarse a la presidencia de la Federación de Pesas. Por lo pesadazo que es el pobre.