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El Distinto
Por Carlitos Contreras
Archivos Julio 2009
Que refuerce una delantera
27.07.09
No es por dar la contra, pero si hablamos de fútbol peruano hay nombres que suenan fuerte en la memoria sentimental del hincha: Cueto, Cubillas, Chumpitaz, Oblitas, 'Cuto' Guadalupe... la lista no es tan larga, pero habría que añadirle, desde ahora y para siempre, un nombre más: Elena Keldibekova. Estas fechas me ponen especialmente sensible y debo decirlo con una mano en el pecho, aunque no sea el mío: Elena Keldibekova, hasta tu apellido suena a fiestas patrias.

¡De qué planeta viniste, barrilete cósmico! Y ahora usted, querido lector, no me arruine la fiesta diciendo que esta chica, nacida en el país de Borat y nacionalizada en el de Melcochita, juega al vóley. No sea usted intolerante con el balompié, que tantas alegrías nos sigue dando. No me compare al carismático 'Chemo' con el car'e piedra de 'Manbo', que hasta tiene chapa de baile viejo. No me venga con ese cuento de la "escuela asiática", que eso solo me remite a los esporádicos goles de cabeza de Arakaki. Qué nisei, digo yo, porque nisei cuál es su nombre de pila.
Creo que ya lo dejé claro en otra de mis célebres columnas: el vóley me interesa tanto como la programación de Canal 7 o la comida sueca. Keldibekova, aquí y en Kazajistán, es una gran jugadora de fútbol, y prueba de ello fue la 'patadita' salvadora del último sábado, bautizada, en honor a 'Maradona', 'el pie de dios'. Lo cual me hacer recordar otra vez a 'Cuto' Guadalupe, conocido en los vestuarios más célebres del mundo como 'el pie de atleta'. Aunque ése es material para otra columna.
Estábamos hablando de la Keldibekova y de su gran proyección futbolera. Pensaba yo que esta delantera nata -no hay mucho que discutir acerca de su puesto en el gramado- podría reforzar no solo la selección peruana, aprovechando su pasaporte guinda, sino también alguna de las delanteras que carecen de espíritu goleador: 'U', Alianza e Hijos de Acosvinchos ya se fijaron en ella y prometen romper el mercado peleándose su pase. Como no dijo Reynoso el otro día: "Calheira intentaba esa patadita y seguro la mandaba a la tribuna, y para colmo contra un espectador". Es que el fútbol es así de impredecible. Y hablando de Kazajistán, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.

¡De qué planeta viniste, barrilete cósmico! Y ahora usted, querido lector, no me arruine la fiesta diciendo que esta chica, nacida en el país de Borat y nacionalizada en el de Melcochita, juega al vóley. No sea usted intolerante con el balompié, que tantas alegrías nos sigue dando. No me compare al carismático 'Chemo' con el car'e piedra de 'Manbo', que hasta tiene chapa de baile viejo. No me venga con ese cuento de la "escuela asiática", que eso solo me remite a los esporádicos goles de cabeza de Arakaki. Qué nisei, digo yo, porque nisei cuál es su nombre de pila.
Creo que ya lo dejé claro en otra de mis célebres columnas: el vóley me interesa tanto como la programación de Canal 7 o la comida sueca. Keldibekova, aquí y en Kazajistán, es una gran jugadora de fútbol, y prueba de ello fue la 'patadita' salvadora del último sábado, bautizada, en honor a 'Maradona', 'el pie de dios'. Lo cual me hacer recordar otra vez a 'Cuto' Guadalupe, conocido en los vestuarios más célebres del mundo como 'el pie de atleta'. Aunque ése es material para otra columna.
Estábamos hablando de la Keldibekova y de su gran proyección futbolera. Pensaba yo que esta delantera nata -no hay mucho que discutir acerca de su puesto en el gramado- podría reforzar no solo la selección peruana, aprovechando su pasaporte guinda, sino también alguna de las delanteras que carecen de espíritu goleador: 'U', Alianza e Hijos de Acosvinchos ya se fijaron en ella y prometen romper el mercado peleándose su pase. Como no dijo Reynoso el otro día: "Calheira intentaba esa patadita y seguro la mandaba a la tribuna, y para colmo contra un espectador". Es que el fútbol es así de impredecible. Y hablando de Kazajistán, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.
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Buscando ídolos como Zuárez
27.07.09
No es por dar la contra, pero qué falta de respeto de los dirigentes blanquiazules para con el gran jugador argentino Jesús Zuárez, promesa de cara al gol de tan solo veinticinco añitos, que es justo lo que le falta a Alianza Lima y lo que le sobra a la tía Bozzo, ustedes me entienden. Porque el tal Zuárez es nada más y nada menos que el hermano menor de Cristian Zuárez, tremendo goleador también, pero fuera de las canchas. Los dirigentes, sin embargo, lo echaron a patadas como la tía en cuestión solía echar a los hombres infieles de su set de TV. No hay derecho, digo yo.
Con un poco más de sensatez, la dirigencia debió ver en el más joven de los Zuárez al ídolo que tanto reclama el hincha: si su hermano fue capaz de cantar en Complot sin sonrojarse, Jesús Zuárez, por herencia, está curtido para cualquier batalla. De eso se da cuenta hasta Mosquera, pero Costas, siendo su paisano, tampoco quiso darle una oportunidad.
Yo barajo aquí una hipótesis: algún sobrino de Costas quiso cantar en Complot y no lo dejaron. Seguro su decisión es una venganza. He aquí un dato valioso: el argentino promedio, al aproximarse a la mayoría de edad, debe elegir entre dos posibilidades para ser alguien en la vida: o juega al fútbol o canta en Complot. Más no hay. El mayor de los Zuárez, decía antes, metía goles pero lejos del arco, así que tuvo que desafinar la garganta para cantar en ese grupo.
El menor eligió darle a la pelota, y entonces se inventó un pasado en Chacarita Juniors -"quién diablos va a llamar a Chacarita para comprobarlo", le dijeron-, compró un pasaje para Lima, en bus, porque la tía no suelta el bille así nomás, eligió un club donde necesitaran parrille... perdón, delanteros, y dijo esta es mía. Mi posición, como conocedor de fútbol, es que Jesús Zuárez la hubiese hecho linda en Matute, donde brillaron otros cracks argentinos que ahora mismo no recuerdo.
Es que me van a perdonar pero me enfurece la injusticia. Igual sé que en Alianza hay dirigentes probos y de buen corazón, y es a ellos a quienes hay que hablarles: señores, si hay sitio por allí, tengan en cuenta, aunque sea para prueba, a otros jugadores, paisanos de Maradona que podrían romperla. Yo tengo en la mente a uno. Se apellida Cattone y hace teatro, así que les vendría bien para simular faltas dentro del área. No sé si sabe mucho de fútbol, pero quién sabe de fútbol en el Perú, digo yo. Y hablando de teatreros, perdió el Muni. Chau, y hasta otra contra.
Con un poco más de sensatez, la dirigencia debió ver en el más joven de los Zuárez al ídolo que tanto reclama el hincha: si su hermano fue capaz de cantar en Complot sin sonrojarse, Jesús Zuárez, por herencia, está curtido para cualquier batalla. De eso se da cuenta hasta Mosquera, pero Costas, siendo su paisano, tampoco quiso darle una oportunidad.
Yo barajo aquí una hipótesis: algún sobrino de Costas quiso cantar en Complot y no lo dejaron. Seguro su decisión es una venganza. He aquí un dato valioso: el argentino promedio, al aproximarse a la mayoría de edad, debe elegir entre dos posibilidades para ser alguien en la vida: o juega al fútbol o canta en Complot. Más no hay. El mayor de los Zuárez, decía antes, metía goles pero lejos del arco, así que tuvo que desafinar la garganta para cantar en ese grupo.
El menor eligió darle a la pelota, y entonces se inventó un pasado en Chacarita Juniors -"quién diablos va a llamar a Chacarita para comprobarlo", le dijeron-, compró un pasaje para Lima, en bus, porque la tía no suelta el bille así nomás, eligió un club donde necesitaran parrille... perdón, delanteros, y dijo esta es mía. Mi posición, como conocedor de fútbol, es que Jesús Zuárez la hubiese hecho linda en Matute, donde brillaron otros cracks argentinos que ahora mismo no recuerdo.
Es que me van a perdonar pero me enfurece la injusticia. Igual sé que en Alianza hay dirigentes probos y de buen corazón, y es a ellos a quienes hay que hablarles: señores, si hay sitio por allí, tengan en cuenta, aunque sea para prueba, a otros jugadores, paisanos de Maradona que podrían romperla. Yo tengo en la mente a uno. Se apellida Cattone y hace teatro, así que les vendría bien para simular faltas dentro del área. No sé si sabe mucho de fútbol, pero quién sabe de fútbol en el Perú, digo yo. Y hablando de teatreros, perdió el Muni. Chau, y hasta otra contra.
Qué clásico ni qué ocho cuartos
27.07.09
No es por dar la contra, pero nunca estuve tan triste en mi vida. He moqueado tanto que algunos creían que sufría de un ataque repentino de porcina, pero no. Mi tristeza no se debe a la derrota de Alianza (como hincha predilecto del Hijos de Acosvinchos, no acostumbro a ver clásicos ni paparruchadas de escaso nivel), ni a la suspensión del partido de la Davis (tengo familia en Canadá que trabaja honradamente y tengo que hinchar por el rival), ni a la poca fortuna de las 'Matadorcitas' el sábado contra Japón (el vóley me interesa tanto como las canicas o el crícket). Me refiero, señoras y señores, a la trágica noticia -por favor lloren- de que Simona Halep, la tenista rumana, se ha reducido las tetas.

Ustedes saben que a mí me gusta la franqueza, y debo reconocer que en mi vida he visto jugar a Halep. ¿Acaso eso importa?, me pregunto ahora con indignación y extrañeza de quirófano. No nos hagamos los tontos: el tenis de mujeres solo existe porque de vez en cuando nace una Sharapova, una Kournikova u otra diosa para pegar, casi calata, en las paredes de nuestras oscuras habitaciones. Hay cosas que ni qué, como dijo Aristóteles. ¿Que qué tal juegan las lindas? Que jueguen las Williams, digo yo, que con ese caramelo sí tienen que romperse en la cancha para que uno se fije en ellas. Una nena como Simona Halep, sin embargo, no debería ni de sudar para aplaudirla. Y ahora, para matarnos de pena, se ha quitado un 85% de su atractivo tenístico, si no es más.
La rumana tiene 17 años y en su pubertad merece respeto. Por eso no escribo estas líneas con la lengua afuera, sino con el corazón estrujado, como poto de abuela. Me has matado, Halep, y en tu mayoría de edad verás cómo las marcas se alejan de ti -eso sí, dile adiós a la publicidad-, e irán a buscar alguna rusa que juegue horrible pero que calce 38B. "Es un peso demasiado grande y afecta mi rendimiento -has dicho-. Noto que no estoy jugando bien". Se nota que el futuro no te importa, ex 'Jamona' Halep. Y hablando de buen tenis, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.

Ustedes saben que a mí me gusta la franqueza, y debo reconocer que en mi vida he visto jugar a Halep. ¿Acaso eso importa?, me pregunto ahora con indignación y extrañeza de quirófano. No nos hagamos los tontos: el tenis de mujeres solo existe porque de vez en cuando nace una Sharapova, una Kournikova u otra diosa para pegar, casi calata, en las paredes de nuestras oscuras habitaciones. Hay cosas que ni qué, como dijo Aristóteles. ¿Que qué tal juegan las lindas? Que jueguen las Williams, digo yo, que con ese caramelo sí tienen que romperse en la cancha para que uno se fije en ellas. Una nena como Simona Halep, sin embargo, no debería ni de sudar para aplaudirla. Y ahora, para matarnos de pena, se ha quitado un 85% de su atractivo tenístico, si no es más.
La rumana tiene 17 años y en su pubertad merece respeto. Por eso no escribo estas líneas con la lengua afuera, sino con el corazón estrujado, como poto de abuela. Me has matado, Halep, y en tu mayoría de edad verás cómo las marcas se alejan de ti -eso sí, dile adiós a la publicidad-, e irán a buscar alguna rusa que juegue horrible pero que calce 38B. "Es un peso demasiado grande y afecta mi rendimiento -has dicho-. Noto que no estoy jugando bien". Se nota que el futuro no te importa, ex 'Jamona' Halep. Y hablando de buen tenis, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.
Más sobre los pitos de la patria
03.07.09
No es por dar la contra, pero qué buenos son los árbitros en el Perú. Dirigen tan bien que hasta les daría la conducción del tráfico limeño, como para reforzar sus reflejos. Sin duda, los de negro son nuestro mejor producto de exportación después del espárrago y del pisco. Claro, como suele pasar con todo, algunos vienen fallados de fábrica, pero hay que recalcar que son los menos. Si no los programan tanto en Libertadores, Sudamericanas, Eliminatorias y otros torneos de segundo nivel, no es por su comprobado astigmatismo, sino porque les tienen envidia.
Nuestros 'pitos de la patria', como los llamé en otra de mis célebres columnas, están acostumbrados a pitar en canchas de gran calibre, llámese Ciudad de Cumaná, Miguel Grau, Campeones Nacionales del 36, y otros colosos de fama mundial. Es obvio que no tendrían porqué rebajarse a sacar sus tarjetas en la Bombonera, el Maracaná o el Centenario, pero me pone bravo que no les paren mucha bola cuando se organizan torneos extranjeros. Ya lo dije, es la envidia. Pero exijo una explicación.
No me vayan a decir ahora que es por sus constantes desatinos, por los goles auténticos que anularon, por cobrar una comisión ínfima para inclinar la cancha, por los jugadores que expulsaron sin razón, por los técnicos que mandaron a la tribuna tantos meses, por los jugadores que les tocaron el hombro y expulsaron sin piedad, por estar gordos, por ser feos y pesados y engreídos, por inventar penales, por insultar al jugador durante el partido, por actuar como si fueran los payasos y el estadio su circo. En resumen, no me vayan a decir que los árbitros peruanos están mal vistos por hacer lo que hacen siempre: su trabajo. Chau, y hasta otra contra.
Nuestros 'pitos de la patria', como los llamé en otra de mis célebres columnas, están acostumbrados a pitar en canchas de gran calibre, llámese Ciudad de Cumaná, Miguel Grau, Campeones Nacionales del 36, y otros colosos de fama mundial. Es obvio que no tendrían porqué rebajarse a sacar sus tarjetas en la Bombonera, el Maracaná o el Centenario, pero me pone bravo que no les paren mucha bola cuando se organizan torneos extranjeros. Ya lo dije, es la envidia. Pero exijo una explicación.
No me vayan a decir ahora que es por sus constantes desatinos, por los goles auténticos que anularon, por cobrar una comisión ínfima para inclinar la cancha, por los jugadores que expulsaron sin razón, por los técnicos que mandaron a la tribuna tantos meses, por los jugadores que les tocaron el hombro y expulsaron sin piedad, por estar gordos, por ser feos y pesados y engreídos, por inventar penales, por insultar al jugador durante el partido, por actuar como si fueran los payasos y el estadio su circo. En resumen, no me vayan a decir que los árbitros peruanos están mal vistos por hacer lo que hacen siempre: su trabajo. Chau, y hasta otra contra.