Blog
El Distinto
Por Carlitos Contreras
Más sobre los pitos de la patria
03.07.09
No es por dar la contra, pero qué buenos son los árbitros en el Perú. Dirigen tan bien que hasta les daría la conducción del tráfico limeño, como para reforzar sus reflejos. Sin duda, los de negro son nuestro mejor producto de exportación después del espárrago y del pisco. Claro, como suele pasar con todo, algunos vienen fallados de fábrica, pero hay que recalcar que son los menos. Si no los programan tanto en Libertadores, Sudamericanas, Eliminatorias y otros torneos de segundo nivel, no es por su comprobado astigmatismo, sino porque les tienen envidia.
Nuestros 'pitos de la patria', como los llamé en otra de mis célebres columnas, están acostumbrados a pitar en canchas de gran calibre, llámese Ciudad de Cumaná, Miguel Grau, Campeones Nacionales del 36, y otros colosos de fama mundial. Es obvio que no tendrían porqué rebajarse a sacar sus tarjetas en la Bombonera, el Maracaná o el Centenario, pero me pone bravo que no les paren mucha bola cuando se organizan torneos extranjeros. Ya lo dije, es la envidia. Pero exijo una explicación.
No me vayan a decir ahora que es por sus constantes desatinos, por los goles auténticos que anularon, por cobrar una comisión ínfima para inclinar la cancha, por los jugadores que expulsaron sin razón, por los técnicos que mandaron a la tribuna tantos meses, por los jugadores que les tocaron el hombro y expulsaron sin piedad, por estar gordos, por ser feos y pesados y engreídos, por inventar penales, por insultar al jugador durante el partido, por actuar como si fueran los payasos y el estadio su circo. En resumen, no me vayan a decir que los árbitros peruanos están mal vistos por hacer lo que hacen siempre: su trabajo. Chau, y hasta otra contra.
Nuestros 'pitos de la patria', como los llamé en otra de mis célebres columnas, están acostumbrados a pitar en canchas de gran calibre, llámese Ciudad de Cumaná, Miguel Grau, Campeones Nacionales del 36, y otros colosos de fama mundial. Es obvio que no tendrían porqué rebajarse a sacar sus tarjetas en la Bombonera, el Maracaná o el Centenario, pero me pone bravo que no les paren mucha bola cuando se organizan torneos extranjeros. Ya lo dije, es la envidia. Pero exijo una explicación.
No me vayan a decir ahora que es por sus constantes desatinos, por los goles auténticos que anularon, por cobrar una comisión ínfima para inclinar la cancha, por los jugadores que expulsaron sin razón, por los técnicos que mandaron a la tribuna tantos meses, por los jugadores que les tocaron el hombro y expulsaron sin piedad, por estar gordos, por ser feos y pesados y engreídos, por inventar penales, por insultar al jugador durante el partido, por actuar como si fueran los payasos y el estadio su circo. En resumen, no me vayan a decir que los árbitros peruanos están mal vistos por hacer lo que hacen siempre: su trabajo. Chau, y hasta otra contra.
Un idolo el Sr. Carlos Contreras