Blog
El Distinto
Por Carlitos Contreras
Qué clásico ni qué ocho cuartos
27.07.09
No es por dar la contra, pero nunca estuve tan triste en mi vida. He moqueado tanto que algunos creían que sufría de un ataque repentino de porcina, pero no. Mi tristeza no se debe a la derrota de Alianza (como hincha predilecto del Hijos de Acosvinchos, no acostumbro a ver clásicos ni paparruchadas de escaso nivel), ni a la suspensión del partido de la Davis (tengo familia en Canadá que trabaja honradamente y tengo que hinchar por el rival), ni a la poca fortuna de las 'Matadorcitas' el sábado contra Japón (el vóley me interesa tanto como las canicas o el crícket). Me refiero, señoras y señores, a la trágica noticia -por favor lloren- de que Simona Halep, la tenista rumana, se ha reducido las tetas.

Ustedes saben que a mí me gusta la franqueza, y debo reconocer que en mi vida he visto jugar a Halep. ¿Acaso eso importa?, me pregunto ahora con indignación y extrañeza de quirófano. No nos hagamos los tontos: el tenis de mujeres solo existe porque de vez en cuando nace una Sharapova, una Kournikova u otra diosa para pegar, casi calata, en las paredes de nuestras oscuras habitaciones. Hay cosas que ni qué, como dijo Aristóteles. ¿Que qué tal juegan las lindas? Que jueguen las Williams, digo yo, que con ese caramelo sí tienen que romperse en la cancha para que uno se fije en ellas. Una nena como Simona Halep, sin embargo, no debería ni de sudar para aplaudirla. Y ahora, para matarnos de pena, se ha quitado un 85% de su atractivo tenístico, si no es más.
La rumana tiene 17 años y en su pubertad merece respeto. Por eso no escribo estas líneas con la lengua afuera, sino con el corazón estrujado, como poto de abuela. Me has matado, Halep, y en tu mayoría de edad verás cómo las marcas se alejan de ti -eso sí, dile adiós a la publicidad-, e irán a buscar alguna rusa que juegue horrible pero que calce 38B. "Es un peso demasiado grande y afecta mi rendimiento -has dicho-. Noto que no estoy jugando bien". Se nota que el futuro no te importa, ex 'Jamona' Halep. Y hablando de buen tenis, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.

Ustedes saben que a mí me gusta la franqueza, y debo reconocer que en mi vida he visto jugar a Halep. ¿Acaso eso importa?, me pregunto ahora con indignación y extrañeza de quirófano. No nos hagamos los tontos: el tenis de mujeres solo existe porque de vez en cuando nace una Sharapova, una Kournikova u otra diosa para pegar, casi calata, en las paredes de nuestras oscuras habitaciones. Hay cosas que ni qué, como dijo Aristóteles. ¿Que qué tal juegan las lindas? Que jueguen las Williams, digo yo, que con ese caramelo sí tienen que romperse en la cancha para que uno se fije en ellas. Una nena como Simona Halep, sin embargo, no debería ni de sudar para aplaudirla. Y ahora, para matarnos de pena, se ha quitado un 85% de su atractivo tenístico, si no es más.
La rumana tiene 17 años y en su pubertad merece respeto. Por eso no escribo estas líneas con la lengua afuera, sino con el corazón estrujado, como poto de abuela. Me has matado, Halep, y en tu mayoría de edad verás cómo las marcas se alejan de ti -eso sí, dile adiós a la publicidad-, e irán a buscar alguna rusa que juegue horrible pero que calce 38B. "Es un peso demasiado grande y afecta mi rendimiento -has dicho-. Noto que no estoy jugando bien". Se nota que el futuro no te importa, ex 'Jamona' Halep. Y hablando de buen tenis, ganó el Muni. Chau, y hasta otra contra.
franco que esta columna la esta rompiendo sigan asi amigos de depor jajaja