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El Distinto

Por Carlitos Contreras

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No es por dar la contra, pero haber salido segundos en la elección de los Panamericanos 2015 tendría que ser un hecho que nos llene de júbilo y no de quebranto. Así que límpiese el moco, estimado lector, no desfogue sus penas deportivas espiando a la Diosa Depor, y vea la vida desde el balcón de las buenas noticias. Somos subcampeones y que empiece la jarana.

¿Que solo competían tres? ¿Que nada más le ganamos a Bogotá? ¿Que jugamos como nunca, pero perdimos como siempre? Típicos argumentos de un peruano que tiene de peor enemigo a otro peruano. "No hay nada como ser segundo", me dijo mi tío Segundo Contreras, que se ganó la Lotto de Miami. Si analizamos bien lo que pasó en Guadalajara el último viernes, nos daremos cuenta de que la delegación peruana apostaba por el glorioso subcampeonato. Ser primeros era mucha responsabilidad y mucho gasto. ¿Por qué creo eso? No es tan difícil darse cuenta. Tres razones son suficientes. Tome nota.

1. Woodman al mando. Al señor Woodman le gustan mucho los conciertos y por eso cambió el césped de nuestros estadios por grass artificial. Dicen que estuvo a punto de otorgarle los Laureles Deportivos a los Hermanos Yaipén. ¿Queremos ser segundos? Bien, llevemos al viejito del IPD. Segundo lugar garantizado.

2. Pisco para todos. Se dice que si no fuera por las botellitas de pisco que Perú regaló íbamos a obtener un deshonroso tercer lugar. Todo iba bien: los electores alcoholizados creyeron, por un ratito, que Lima era igualita a Zúrich. Pero ni el votante más choborra pudo resistirse a los blackberrys que obsequiaron los canadienses. "Lo siento -habría dicho el representante de Jamaica-, pero con esta botella no puedo mandar e-mails". Allí mismo se inclinó por Toronto.

3. Las maquetas. Perú garantizaba lindas maquetas en 3D para los Panamericanos: una villa olímpica, un estadio nacional, etcétera. Pero la organización se avispó y alguien se dio cuenta de que iba a ser muy difícil practicar deportes en maquetas. "No hay nada mejor que los estadios o los coliseos reales", dijo uno de los jueces, poco afecto a la realidad digital. "¿Y ahora dónde meto estos Power Points?", se preguntó una digna representante de nuestro país.

Yo tengo ideas, pero me quedo callado. Chau y hasta otra contra.



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