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El Estadístico
Por Ricardo Figueroa
¡Cómo duele perder así!
30.04.09La eliminación de la 'U' de la Copa Libertadores es una de esas derrotas que duelen en el alma. Tenía hasta cinco posibilidades para avanzar a los octavos de final, pero la ilógica -tan lógica en el fútbol- se dio y los cremas se quedaron afuera. En 30 segundos se borró todo lo bueno que se hizo en una campaña.
Cristal la rompió en la Copa Libertadores de 1997. Nunca se sintió menos que nadie y le jugó de igual a igual a todos. Así llegó a la final. Al frente estaba el Cruzeiro brasileño -que ya antes se había enfrentado a los celestes en la fase de grupos-. En Lima el partido terminó sin goles y en la vuelta un error en defensa nos quitó la ilusión de celebrar el primer título internacional a nivel de clubes.
Alianza
Lima también sufrió. Un penal le quitó la posibilidad de jugar la final de la
Copa Merconorte en 1999. El América de Cali le ganó 3 a 1 en la ida, pero los
blanquiazules, en gran partido, lograron igualar la serie y forzar la tanda de
penales. Waldir Sáenz, el goleador histórico que tantas alegrías le dio a
Alianza, esta vez generó en llanto de sus seguidores.
Perú
necesitaba el empate para estar en Francia 98. Llegó a Chile con toda la
ilusión de conseguirlo, pero antes de jugar el partido ya se había perdido.
Desde el recibimiento hasta el último gol de Marcelo Salas que selló el 4 a 0
que nos dejaba afuera por diferencia de goles. Sí, por unos goles nos quedamos
fuera de un mundial.
5 comentarios
Exceso de confianza!!! Siempre creemos haber conseguido algo y en realidad no tenemos nada. En el momento decisivo nos desenchufamos, es como si la presión nos matara. Debemos cambiar esa mentalidad!
El fútbol refleja la mediocridad de nuestra sociedad. Podemos ser más grandes pero nos conformamos con poco. Por eso somos uno de los países más pobres, con analfabetismo y el fútbol los últimos de Sudamérica.
Me acverdo cvando le volteamos a las gayinas en 2 minvtos en sv estadio
Me acverdo cuando una gayina me metio la pichula en mi anito
El santo siempre se nos voltea en la última hora.