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Melodía del fútbol

Por Kike La Hoz

El Mundial se acabó y tengo el enojo de no haberle hecho caso a una corazanada. Días antes de empezar Sudáfrica 2010, en una de las tantas partidas de Pro Evolution Soccer con uno de mis hermanos, le comenté que había encontrado una simpática canción dedicada a Diego Forlán por un humorista español bautizado como 'Mago de oz'. Después de escucharla no paramos de reirnos por el acento del cantante y la tonada sesentera del tema. No sé si fue un presagio de lo que sucedería después, pero es curioso notar que entonces el 'Cacha' solo tenía una canción. Pues bien, ahora ya le salió competencia.

Ese verde fosforescente sigue imborrable en mi memoria. Fue como una aparición fantasmal: René Higuita, quien hacía que el oficio de arquero en las pinchangas del barrio no fuera motivo de vergüenza, trató de eludir a esa fiera indomable vestida con camiseta verde. Un ligero error de cálculo. Roger MIlla le había robado el balón y algo más. Acababa de anotar el gol más impactante de toda mi vida y echó a correr hacia un rincón del campo para iniciar una extraña danza tribal. ¿Salsa? ¿Lambada? Daba igual, porque el delantero de Camerún acababa de crear música de un gol. El único capaz de componer e interpretar con los pies.

Me gustan las frases salidas de un futbolista que no son lugares comunes. Esas que te revelan su alma. Hace poco José Carlos Fernández me soltó una que demostraban su ecuanimidad en momentos en que sus goles podrían engañar a cualquiera, incluso a él mismo. "De Zlatan Ibrahimovic solo tengo la 'ñata'". La razón está en su cancha. Y es que, aunque el 'Zlatan' peruano muestre progresos innengables, el sueco lo supera en dribling, destreza, extremado instinto asesino ante el arco y, por supuesto, cuenta bancaria. Si bien ambos no irán al mundial, existe otra gran diferencia: a Fernández aún no le han dedicado un cántico desde Sur. A Zlatan, en cambio, le compusieron una canción, todo un éxito en Suecia.  

Debo empezar pidiendo unas sinceras disculpas a mi amigo y compañero Carlos Tassara. No solo invado sus dominios efeméricos (chequeen su blog Efemérides), sino que me atrevo a escribir sobre el principal ícono de su mayor pasión, la 'U'. Aún no estoy seguro de que me perdone, aunque no me quedan dudas de que Lolo Fernández sí lo haría. Más hoy en su cumpleaños. Pero sobre todo porque no me atrevo a ahomenajerlo con un ordinario japiverdei tuyú. El viejo cañonero, a sus 97 años, se merece mucho más: una vieja polka para jaranear como en su querida hacienda Hualcará allá en Cañete y de yapa un rock tan estridente como sus fragorosos cañonazos de antaño.

Siempre he detestado esa adhesión patera a uno de los dos grandes de Sudamérica. Con tantos años sin ir a un mundial de fútbol se nos ha hecho un hábito deprimente gritar los goles argentinos o irnos a parar afuera del Media naranja en Miraflores cada vez que Brasil disputa una final. ¿Acaso es obligatorio apoyar a una selección sudamericana?  Este será el sexto mundial que observaré con el abierto deseo de que una selección europea se lleve la Copa del Mundo. Y es que esa fiebre amarilla desatada por Brasil me parece la manera más vulgar de asegurar una celebración, que prefiero jugarle mis fichas a España. Yo creo que la Furia roja puede. Al menos, cuando escucho esta canción, así parece. 

No hace mucho me preguntaba en este blog sobre la honestidad de los árbitros. La canción de Las Ultrasónicas de México, posteada en octubre del año pasado, fue entonces un intento de desagravio. Siete meses después, tengo pocos argumentos para defender al polémico juez ecuatoriano Carlos Vera. Aunque las interepretaciones de aquella jugada, que permitió el gol de la clasificación de la 'U' de Chile, son diversas, aún queda la sensación de que el juez de línea, responsable de señalar el off side, terminó por asustarse y retroceder en su fallo. Es irnónico, pero existe una cueca (bien chilena) oportuna para este episodio imborrable para los hinchas de Alianza: "Árbitro saquero", cantan Los Huasos Cochinos.

No debo ocultar que yo era uno de los tantos escépticos acerca de una posible clasificación de la 'U'. Cuando la tanta de los penales empezó, la incredulidad no me abandonaba. Aunque 'Superboy' Llontop me quiso convencer de lo contrario con ese atajadón a Rogerio Ceni, presentía que en algún momento el destino se acordaría de que los peruanos estamos signados para padecer en este tipo de definiciones. Y Piero Alva falló. ¡Maldito destino! Y el 'Negro' Galván también. Y entonces recordé esa canción del grupo chileno Los Miserables, más inoportuna que nunca: "El destino cambió tu suerte / un penal errado en tu vida es diferente".

Que me perdonen los ingleses: David Beckham no es el mejor pateador de tiros libres en el mundo. Y aunque la FIFA proponga a 'Ñol' Solano como uno de sus retadores, tampoco me inclino por él. El chauvinismo no es mi bandera. Por eso ni siquiera al mítico Walter Daga le daría esa distinción. Está de más decir que Marquinho se quedó fuera de mi elección. Igual Gustavo Tempone. El verdadero patrono de los remates con barreras humanas es un brasileño con cara de abogado y casi 40 años encima, que para mala suerte de la 'U' será su rival este miércoles 28. En Sao Paulo alcanzó la divinidad al anotar 89 goles (50 de tiros libres) y por eso no solo le rezan, sino que le cantan. Obvio, en portugués. 

Una cámara oculta tras un parabrisas de un auto. La calle luce vacía. En la vereda de enfrente, una camioneta 4x4 parece abandonada. Las lunas polarizadass, sin embargo, no son suficientes para ocultar el pecado. En la penumbra del interior de la Gran Cherokee dos formas se mueven sutilmente, como si no tuvieran prisa. Las cabezas se unen derepente. El lente de la cámara hace un esfuerzo y consigue el primer descubrimiento de la noche: un futbolista. Segundos después, queda claro que su acompañante no es su esposa. Al día siguiente, las portadas publican: "Bailarina... en amoríos con pelotero". ¿Así se alcanza la fama? DJ Méndez, en su tema 'Mula', cree que ésta es la manera más sencilla.

Ni siquiera la 'Pies dorados' del jirón Huatica, de la novela La Ciudad y los Perros podrá alcanzar la fama del 'Pie de oro', petiso y escurridizo. Aquella, aun con sus gambetas dentro de su acogedor campo de juego, nunca se compararía a éste que en cada nuevo partido trata de superar lo hecho en el anterior. Ya no solo se atreve a imitar lo hecho por su arquetipo, Diego Maradona, sino que ahora deja en evidencia de que ese otro 'prodigio' no nos mostró todo lo que era posible realizar con una pelota pegada al pie. La banda del Tigre Ariel lo canta y lo canta: "El pie de oro llegó...". Me rindo. El mejor del mundo tiene nombre: Lionel Messi.