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Melodía del fútbol
Por Kike La Hoz
Archivos Agosto 2009
Con el aguante de una Academia
18.08.09El sueño de ser campeón mantiene viva a una hinchada. Es el único sentido de su existencia. Pueden pasar ocho años, dieciocho o talvez cincuenta, pero el grito de esperanza se mantiene vigente. Y es que desde la tribuna, un equipo empieza a ganar un partido, y a la larga, un título. Aun en los peores momentos, con nueve puntos, en el fondo de la tabla, con la incertidumbre de un equipo poco competitivo, el hincha no se cansa de alentar. Es una condena tan dulce como el amor no correspondido. Todo lo escrito es a propósito de un tema que venía guardando desde hace mucho: 'Dulce condena' de la banda de ska tapatío No tiene la vaca. Para todos esas hinchadas que no se cansan de soñar con un título que tardará en llegar.
El fútbol con el corazón partío
11.08.09La vida se puede acabar de un momento otro, y aveces ni alcanzamos a escuchar el pitazo final. No hay tiempo reglamentario. Ni partido de vuelta. Ni revancha tardía. La muerte no se apiada de nadie: los tres minutos adicionales solo existen en el fútbol. Cuando se apagan las luces del estadio, eso quiere decir que el partido se acabó inexorablemente. A Daniel Jarque le ocurrió. En un cuarto de hotel, concentrado con su equipo el Espanyol de Barcelona, como hacía casi dos años le había ocurrido a su compatriota Antonio Puerta, del Sevilla, con la irónica diferencia de que a éste el final lo agarró en pleno inicio de un partido. Sus corazones no latieron más, y los del resto, de los que amamos el fútbol, se nos partieron de tristeza.
No todos pueden ser el número 1
03.08.09"No hay nada más triste que el cuerpo del golero tirado en el pasto luego que le hicieron el gol. Por unos segundos queda como muerto. Lentamente se empieza a incorporar, cada extremidad le pesa cien kilos. El back fue a buscar la pelota al fondo de la red; cuando pasa frente a él, le toca la cabeza en forma amistosa. Esto lo calienta más, hubiese preferido que le dijera: "¡que gol te comiste!, flaco, ¿eh?". Además, ¡se llevó la pelota!, que la hubiese querido agarrar él para reventarla al medio de la cancha y sacarse un poco la bronca. Porque a no ser una falla exagerada de un defensor, la culpa la tiene siempre el arquero". Así prologa Roberto Bornes el libro 'Ser arquero, un sentimiento" de Mario Viera, y la canción 'El blues del arquero' de Ignacio Copani es un himno a los que tienen el valor de pararse bajo los tres palos.