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Melodía del fútbol
Por Kike La Hoz
Archivos Noviembre 2009
Nunca he definido cuál equipo me gusta más: ¿Real Madrid o Barcelona? Hay de los que dicen que los millones del equipo merengue lo convierten en estirado y glamorosamente antipático. La sola chapa de 'galácticos' resulta insoportable para muchos. Al 'Barza', en cambio, le critican su supuesta dependencia en figuras estelares, como Rivaldo o Messi, y su reciente efectismo. En ambos casos, esos supuestos defectos podrían verse también como fortalezas. Es difìcil decidirse entre uno y el otro, y peor aun cuando un clásico los enfrenta. Un amigo desde España, me quiere convencer de que ser culé es mejor, y por eso hasta me envió una canción a rtimo de hip hop, en la que el MC Hosoy celebra al Barza y de paso pisotea al Madrid.
El fútbol peruano es un zoológico
17.11.09Al ver el fútbol peruano no me quedan dudas de que tenemos bien ganado el quinto lugar del mundo en diversidad de fauna. Animales hay y han habido de sobra. Sobre todo mamíferos. Desde una 'Chancha' apellidada Besada, pasando por un 'Coyote', un 'Puma', un 'Conejo' hasta llegar a una 'Foquita'. ´"Por eso es que no vamos a un mundial", me decía un amigo mucho tiempo atrás. "Estamos llenos de animales". No creo que las 'chapas' tengan la culpa. Debo admitir, además, que siempre me han divertido y hasta he imaginado un partido protagonizado por estos personajes, como en la canción de Tito 'el temucano' Fernández, "Cero a cero', donde en un clásico zoológico los animales disputan como fieras cada pelota: al final nadie gana. Cualquier parecido con el fútbol peruano es más que una coincidencia.
A veces a los goleadores se les acaban los goles. Por más que rematen al arco, el balón se niega a entrar: su destino siempre es la tribuna o el poste frío. ¿Falta de puntería? El expediente los delata: antes marcaron muchos goles. ¿Ansiedad? Es probable. Cuando el arco se cierra, cada gol fallado acrecienta aún más el sentimiento de frustración. El rostro de Wilmer Aguirre o Ronaile Calheira, tras una mala definición frente un arquero rival, denota eso: la ansiedad en su más crudo y escalofriante estado. Hasta al mejor goleador, se le escapa la pelota. Y cuando eso sucede, no hay excusas que valgan, la tribuna ruge, se enceguece de furia y hasta se escriben canciones a ritmo de punky reggae, en alguna ciudad vasca, con estribillos que maldicen al desatino delantero: "Dedícate, dedícate a otra cosa".