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Melodía del fútbol

Por Kike La Hoz

Ese verde fosforescente sigue imborrable en mi memoria. Fue como una aparición fantasmal: René Higuita, quien hacía que el oficio de arquero en las pinchangas del barrio no fuera motivo de vergüenza, trató de eludir a esa fiera indomable vestida con camiseta verde. Un ligero error de cálculo. Roger MIlla le había robado el balón y algo más. Acababa de anotar el gol más impactante de toda mi vida y echó a correr hacia un rincón del campo para iniciar una extraña danza tribal. ¿Salsa? ¿Lambada? Daba igual, porque el delantero de Camerún acababa de crear música de un gol. El único capaz de componer e interpretar con los pies.

 

Apenas tenía 7 años cuando presencié la celebración más fantástica de todos los tiempos. El televisor de 21 pulgadas de la sala de mi casa me la reveló a todo color: Milla de espaldas, haciéndole unos sugestivos meneítos al banderín del córner, e inmortalizando esa capacidad de un Mundial de embelesar con sus tonalidades. Verde, rojo y amarillo: Camerún. Amarillo, azul y rojo: Colombia. El mejor partido de mis recuerdos.

Y aunque Milla ya había inventado ese pasito en el triunfo ante Rumania, por la primera ronda, fue ante Colombia, por los octavos de final, donde todas las fuerzas del Universo se alinearon sobre él. ¿Quién no intentó imitarlo después? Así como millones de arqueros en la loza deportiva arriesgaban el pellejo como Higuita, saliendo algunos metros de más, otros, como yo, preferíamos celebrar con una mano en el vientre y la otro al aire, coordinando un movimiento circular en la pelvis. Por supuesto, Milla se hubiera muerto de un infarto al ver ese fiasco de imitación.

Ni el penal fallado de Baggio en 1994, ni la ilusoria mecedora de Bebeto, nisiquiera Zidane en esa final perfecta ante Brasil en 1998 o su cabezazo a Materazzi en 2006 le roban el lugar a Milla y su danza triunfal. La imagen permanece imborrable en mi mente, hasta diría que mejorada si es que se la compara con la imperfecta repetición del Youtube, que a los niños de ahora no les hace mayor chiste. "¿Y quién es ese negrito?", me dijo sin emoción mi sobrino Claudio hace unos pocos días.

Hasta que vio ese comercial de Coca Coca, donde entendió la revolución iniciada por Milla. El spot publicitario, a propósito del mundial de Sudáfrica, lo reinvindica como el precursor del matrimonio entre el fútbol y el baile (música, al fin y al cabo) dentro de una cancha. Y nos hace revivir, a todos los que aprendimos a ver fútbol gracias al Mundial de Italia 1990, uno de los momentos mágicos de nuestra niñez. Aunque hasta ahora me pregunto qué melodía bailaba el mítico Roger Milla.

Es curioso, proque en esa búsqueda, encontré una canción adecuada para los pasos del viejo delantero de Camerún. Quizá Pepe Kalle, músico nacido en la República Democrática del Congo, la haya escrito con la única intención de ponerle música a la danza de Milla. Bautizado con el nombre del camerunés, el tema se escribió en 1992, como parte del disco 'Larger Than Life' y tuvo un éxito extremo en todos los rincones del África.

He tratado de descifrar la letra por mi cuenta (en ninguna página de internet figura completa). Con la ayuda de una amiga, sin embargo, supe que la canción habla de las proezas de Milla en el Mundial, además de mencionar a varios de sus compañeros en esa inolvidable selección camerunesa (Oman Biyik, Songo Makanaki, N'kono). El ritmo es perfecto para celebrar. Y si gustan, compruébenlo: suban el volumen e imaginen que acaban de hacerlo un gol a Higuita en un Mundial. Lo lógico sería bailar.

 

Bonus Track: Lamento no tener la letra completa de la canción de Pepe Kalle. Aunque agradecería a quien pueda conseguirla para felicidad de todos. En compensación, añado el video del gol de Milla a Colombia.

 

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