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Melodía del fútbol

Por Kike La Hoz

Novedades en la categoría Canciones de mundiales

Siempre he detestado esa adhesión patera a uno de los dos grandes de Sudamérica. Con tantos años sin ir a un mundial de fútbol se nos ha hecho un hábito deprimente gritar los goles argentinos o irnos a parar afuera del Media naranja en Miraflores cada vez que Brasil disputa una final. ¿Acaso es obligatorio apoyar a una selección sudamericana?  Este será el sexto mundial que observaré con el abierto deseo de que una selección europea se lleve la Copa del Mundo. Y es que esa fiebre amarilla desatada por Brasil me parece la manera más vulgar de asegurar una celebración, que prefiero jugarle mis fichas a España. Yo creo que la Furia roja puede. Al menos, cuando escucho esta canción, así parece. 

No tengo más remedio que dejarme llevar por el populismo. A la pregunta cuál es la mejor canción de los mundiales, la respuesta sigue siendo un sola. Piden 'Un estate italiana' (Un verano italiano), pues entonces tendrán 'Un' estate italiana', para que recuerden los goles del Totó Schillachi, los zangoloteos de Roger Milla, las celebraciones de Gary Lineker, la histórica puteada de Diego Maradona, el gol de Freddy Rincón a Alemania o las atajadas de Sergio Goicochea. Tal vez sea el mundial más feo, pero con el que muchos (sobre todo los que estamos cerca de los treinta) aprendimos a amar al fútbol. Esta canción reinvidica a Italia 1990, veinte años después.

Esta es la mejor melodía para empezar. Poco importa que Herbert Grönemeyer no pronuncie la palabra fútbol en esta canción que resume ese cúmulo de sensaciones que nos embargan cuando estamos en una tribuna. Anhelo, esfuerzo, triunfo, derrota, revancha, gloria. En menos de cinco minutos, el cantante alemán, autor de 'Celebrate the day' (Zeit, das sich was dreht), nos hace sentir que a veces la vida dura 90 minutos: toda una eternidad.